viernes, 31 de agosto de 2007

Eternidad naranja y los justos.

Al complementar la eternidad en color, en figura con aspecto de tonalidad, siento que el naranja apacigua de mejor manera cada rincón del esplendor que gobernaría aquella similitud tonal, aquel pigmento queda plasmado por las calles de la cuidad infinita. Aquella premonición que se les da a cada ser en la tierra, como un instante en la máxima plenitud de sus vidas alegres, no es mas que la visión cierta de el hogar placentero. Es el lugar para los que en vida sufrieron. De alguna manera este espacio es para ellos, el agrado y la presencia divina será la entrega en comunión de cada mañana, tendrán para ellos el tiempo que se acomode mejor a su deseo. Es el aviso para quienes sin duda dan certeza a una nueva vida eterna. Una eternidad naranja con mares, cielos, animales naranjas, un vicio placentero, una orden de satisfacción, un palacio para quien logre entrar en este inagotable horizonte de júbilo y regocijo de éxtasis. Nada se compara con tal dicha, tal gozo y eufórico placer. Nada que supere al entusiasmo el esparcimiento y la diversión. Ahora y sin falsedad ni mal, quedaran los Díaz envueltos en realidades omniscientes, libres de pesares y de subyugo. Así y de muchos otros rincones agradables estará esta tierra eterna dedicada a los humanos que alzaron sus manos pidiendo clemencia por el maltrato que asediaba este calvario injusto lleno de explotadores humanos que dieron cabida a malos gobiernos. Así, busquen para Uds. este pronto lugar, no dejen la lucha pues el descontrol de sus corazones justificara el odio de sus vidas, acá hay perdón, acá hay justicia, acá hay justos, hay eternos. Solo se perdonará a quien descontroló su vida por reacción ante la injustita, no para manipuladores que terminan castigando a otros, no para insensatos que engañaron al mundo predicando mentiras. En resumen, un lugar para pocos.

lunes, 27 de agosto de 2007

Árbol

El árbol envejece, deja su erguida figura envuelta en esencia de alma antigua, blanca y fina. Como lluvia de tiempo calmo quedan en recuerdo el color de sus frutos, y su aroma para quien los vio, los tomó, los comió. La tierra su manto y abrigo de estaciones. El aire que abraza cada rama acaricia los espacios de la corteza y se convierte en su amante. El agua y la energía del sol mantienen tu existencia, mas aun el tiempo te da los años.
Y al final quedas como todos en la tierra siendo parte de ella, ahí descansan tus semillas, las que con ansias esperan nuevamente la flor, germinar y ser parte de una nueva vida, un nuevo recodo hacia las nubes. Son las manos de los translucidos vientos los que mantienen tu eréctil figura, acariciando de manera ascendente la plenitud de tu respiro. Las riquezas hídricas varían en tus figuras de verdes. Vienes de planta, en múltiples variedades y en toda la tierra. El árbol, pulmón de las tierras y que sufre ante la industria, su deforestación, el fin.

viernes, 24 de agosto de 2007

capitulo tres ( nuevo hogar )

En medio del océano se encontraría un portal, el que les dejaba en hogar. Al llegar a este enorme lugar le esperaban los demás hombres grandes, eran pocos, solo 60, los últimos sobrevivientes antes de que la tierra se cubriera en tinieblas y la humanidad se sumergiera en un nuevo orden de las cosas. Puesto que estos enormes hombres eran los únicos en la antigua tierra, tenían muchas facultades por sobre la de un humano corriente, ellos siempre supieron que se destruiría el planeta, y que debían buscar en el mar el portal que les llevaría a un nuevo lugar, en donde la eternidad les dejaría para siempre y en donde crearían muchas de las divinidades que le servirían al creador como ofrendas a su presencia y para su alegría, aquellas divinidades eran creaciones de ellos, como alimentos que mentían joven al cuerpo, como el cultivo de plantas con luz propia, como la creación de nuevos frutos, y también la oraciones que en vigilia mantenían por sobre las aguas de sus fuentes sagradas, de aquí venia la vida y la eternidad, Aquel lugar era de impresión gloriosa, se comprendía entre valles, campos, ríos, bosques, montañas y un enorme lago en donde paraban las aguas ,a cada ser de este hermoso lugar le correspondía miles de hectáreas a su cultivo, se dedicaban a sembrar, cultivar, enseñarle al río hablar, a los árboles ,los pájaros, y otros animales, acá en este lugar los animales eran sagrados, cada vida era paz y jamás se les levanto mano alguna por sobre sus vidas, así que jamás Amanda vio sangre o maltrato alguno sobre los animales. Aquellos humanos sagrados heredaron la eternidad y se les denomino como dioses, que en un próximo tiempo serian acreedores de voluntades de humanos sobre la tierra. El último pueblo, sabio y con regalos para quienes no llevaban una vida de asedio con voluntades oscuras. Este era el pueblo en donde Amanda viviría y crecería, aquellos campos de siembras blancas verían jugar a la pequeña Amanda.
Al llegar Ámina con la bebe, quiso bañarle, entregarle la inmortalidad al sumergirla en el agua sagrada, Quería también darle de beber de sus pechos, los cuales desarrollarían leche por don y naturaleza propia del creador, para ella este momento era algo único que ya tenia preparado, quería ser madre y ya que su naturaleza no le permitía la reproducción fue para ella un regalo la vida de esta pequeña criatura. La llevó a su palacio enorme en donde vivía, y donde también el rió entraba por un pequeño lugar que daba a una pequeña fuente, la cual preparo con sus propias manos para su designio. Es claro comentar que ellos no ejercían construcción ni arquitectura, no eran obreros de las piedras, ni taladores de árboles. Si vivían en palacios enormes, era que estos ya existían de antes que llegasen, toda construcción, fue por obra del creador para ellos, y como no se reproducían no necesitaban mas de lo que tenían como hogares, acá jamás sintieron frió, y solo dormían un par de horas al año, se ocupaban de sus campos y de sus sabidurías, la mayoría del tiempo.Al fin Ámina tendría entre sus brazos un valor que le servia para otorgar enseñanza, ella era una de los tres seres mas poderosos, los otros dos estaban con ella cuando fue por Amanda. El poder que mantenía sobre su luz era el de la templanza, el amor por sobre los justos, dueña de los sueños, madre de la naturaleza, creadora de paisajes celestiales, amiga de los Ángeles, y la mas cercana al creador, por ende su presencia era divina. Ahora solo tendría tiempo para su bebe, para alimentarle, y enseñarle. Tal felicidad se reflejo en su tierra, el día se engrandeció y cada planta se iluminó, se reunieron los árboles, el rió cantó dulcemente, y el tiempo se preparaba para acoger esta nueva vida de entre los brazos de su dama, hermosa, y enaltecida, ahora era madre y completaba su perfección entre nuevos días de asombro.

martes, 21 de agosto de 2007

Capitulo dos ( la llegada de Ámina )

Lo que pronto ocurriría, los próximos minutos cruciales que albergarían en la vida de Amanda estaban por definirse, la aguerrida vida de su madre en su ultimo respiro, la dejaba en una inminente voracidad de enfriamiento. Lo que gracias a la esencia, y el apiado de los vientos mas el clima, cambiarían, mas aun la presencia de un ave que llegó de entre los árboles, la mirada atenta de lo ocurrido llegaría para cubrir el pequeño cuerpo, llegando al lugar del parto, de lo cual con sus garras y su pico, separo a Amanda de la unión umbilical, la sostuvo y la llevo a un nido, subiendo lejos en las laderas del bosque, aquí estaría ahora, en lo alto de un viejo árbol, abrigada y tranquila. El ave era grande, era un enrome búho blanco, el cual protegería a la bebe con su propia vida si es que fuese posible, así al menos le fue dada la orden.
Pasaron unos instantes y el ave miraba atenta, sobre las terrazas y sobre el mar, al cabo de un momento Amanda comenzaría a pedir alimento, así que los llantos vendrían pronto, pero no, nada de esto ocurriría por que del mar salieron tres esferas, cada una con un color distinto las cuales se acercaron al árbol y hablaron con el ave, dentro de estas esferas estaban lo que parecían tres grandes mujeres de otro lugar fuera de este planeta, puesto que tenían diferencias con el aspecto físico de una mujer común entre las distintas razas de la tierra, aquellas mujeres eran mas altas, todas bellas con un rostro sorprendente, a vista y enamoramiento de cualquier hombre, era difícil resistir el asombro y no dar adoración al encanto de aquellas mujeres, sus vestiduras eran simples, solo un manto que le cubriría todo el cuerpo, la tela parecía muy liviana y suave, la tela de Ámina era color azul, otra llevaba una gran tela color verde y la otra color naranja. La altura de aquellas mujeres se mostraría cuando se pararon aun dentro de sus esferas, y una fue en busca de Amanda para tomarle y conocerle. – Ámina. (Dijo el ave) - aquí esta tu deseo, esta vivo, y aparentemente desea alimentarse, te lo entrego como ofrenda, espero que viva contigo eternamente, y que aprenda de ti y de tu sabiduría. Ámina quien era una de las tres mujeres grandes y bellas que concurrieron al nacimiento de la bebe, la tomó, muy alegre y complacida, en la bebe esto fue un alivio, ya que el frió desaparecería, el hambre, y los llantos. Ahora solo sonreía mientras miraba a la mujer. – Amanda te llamare, heredera del cielo eterno entre los jardines naranjos y el cielo color cobrizo.
Vendrás a nuestro reino ha aprender y para regresar a esta tierra a corregir los errores de los hombres, tus hermanos.
Diciendo estas palabras, agradeció la custodia al ave, entregándole un par de semillas doradas. La cuales comería de inmediato, echándose a volar prendiendo una gran luz blanca en su aspecto que iluminaría los alrededores.
Las esferas avanzaron hacia el mar y se hundirían desapareciendo. Una nueva vida llegaría ahora a la milagrosa existencia de la bebe. Tendría su cuerpo sujeto por una enorme dama, que miraba muy alegre mientras viajaba con ella, llevándola entre la senda de caminos celestes al encuentro con la puerta que la trasladaría en el tiempo, dejándola a su nuevo hogar.